Un joven con esclerosis múltiple conquistó la cima del Aconcagua

[ A+ ] /[ A- ]

Hazaña en el techo de América. Rodrigo Navarro tiene 28 años. A los 24 le diagnosticaron la enfermedad. Pero nunca bajó los brazos.

“Todos tenemos una montaña interna que atravesar”, dice convencido Rodrigo Navarro. No habla de la hazaña que acaba de conseguir al conquistar la cima del Aconcagua, sino de su propia vida. Así se refiere a su lucha contra la esclerosis múltiple que le detectaron hace cuatro años. Hoy, con 28 años, disfruta con su familia y amigos de ese logro. “La cumbre se saborea recién cuando estás sano y salvo con tu familia”, aseguró a Clarín. Amante del blues, el joven mendocino afirmó que la experiencia de enfrentar los 6.962 metros del cerro más alto de América “es una locura”.

“Arriba ves desde otra perspectiva. No hay comodidades, y te das cuenta que desde apretar una perilla y encender la luz hasta una cama son inventos de los dioses”, recordó entre risas. En el 2010, la vida de este productor de contenidos audiovisuales cambió drásticamente. Ese año se le declaró hipotiroidismo y luego esclerosis múltiple. Pero no se dejó vencer por la enfermedad. ”Esclerosis múltiple es una palabra fuerte que asusta. Para mí fue un despertar”, comentó quien fue instructor de esquí y elige como filosofía de vida el Tao Te Ching.

El objetivo de su aventura fue generar conciencia de esa enfermedad “que te va dejando secuelas a nivel psicomotriz”. Tras varios meses de preparación, la expedición comenzó el 4 de febrero y el pasado lunes pudo hacer cumbre.

Antes, tuvo que pedirle “permiso” al Aconcagua para subir. “El clima y la montaña nos trataron muy bien. Le pedimos permiso para entrar, la saludamos con un ritual”, agregó. No fue solo, sino con 21 personas entre guías y andinistas. Había chinos, japoneses, canadienses, españoles y argentinos. “Culturalmente fue una experiencia muy rica”, dijo.

El tiempo fue benévolo y le permitió a Rodrigo estar en la cumbre media hora, sin guantes, a cara descubierta. En los días previos, los síntomas de su enfermedad aparecieron poco. “No me sorprendió porque no fueron ataques más fuertes de los que sufro en la ciudad. Cuando llegan mareos, fallas en la visión o agotamiento, la idea es no asustarse y respirar profundo”, señaló. Rodrigo promete que el lunes regresará a su rutina de trabajo y ejercicios físicos que incluyen natación, trotes y Crossfit. Y ya planea nuevos objetivos: “Hacer cumbre en el Aconcagua es un objetivo que tardó más de dos años en conseguir. Y me motivó a recorrer otros caminos y experiencias”.

FUENTE: Clarin.com